jueves, 3 de diciembre de 2009

El polvo,¿de dónde sale?


¿De dónde sale tanto polvo? Unos científicos en Arizona están ofreciendo una sorprendente respuesta a esa pregunta que se han hecho muchas generaciones de personas a la hora de limpiar las capas de polvo en sus mobiliarios y suelos.


En su estudio, David Layton y Paloma Beamer señalan que el polvo de las viviendas es una mezcla de productos que incluye partículas de piel muerta desprendida de los cuerpos de las personas, fibras de las alfombras y de muebles tapizados, y partículas transportadas desde el exterior por el aire o por las suelas de los zapatos y otros objetos afines.


El polvo doméstico puede incluir plomo, arsénico y otras substancias potencialmente dañinas que proceden del aire y la tierra exterior. La presencia de tales productos nocivos resulta especialmente preocupante si tenemos en cuenta que los niños pueden ingerirlos involuntariamente al meterse en la boca juguetes y otros objetos sucios de polvo, que han estado por el suelo.

Valiéndose de un modelo informático que puede rastrear la distribución de la tierra contaminada y los materiales particulados transportados a las viviendas, los investigadores han encontrado que, al menos en el escenario local contemplado, alrededor del 60% del polvo de una vivienda se origina fuera de ella. Los autores del estudio estiman que casi el 60% del arsénico presente en el polvo del suelo de las viviendas puede provenir del arsénico existente en el aire circundante, y el resto se debería al polvo portado hacia el interior por suelas de zapatos y otros medios afines. Los investigadores señalan que su modelo podría usarse para evaluar métodos destinados a reducir los productos contaminantes en el polvo y la exposición humana a los mismos.

¿Beber agua de lluvia es bueno?




Un equipo de investigadores de la Universidad de Monash, en Australia, ha realizado el primer estudio que confirma que el agua de lluvia es segura para beber, siempre y cuando se cumplan unos requisitos básicos de almacenaje.



La investigación fue dirigida por la profesora Karin Leder del Departamento de Epidemiología y Medicina Preventiva, junto con el Centro australiano WQRA (anteriormente el Centro de Investigación Cooperativa sobre la Calidad del Agua y su Tratamiento). Leder subraya que éste es el primer estudio de su clase. Hasta ahora, no ha habido ninguno de estas características para investigar los efectos que el consumo de agua de lluvia tiene sobre la salud, ya sea en Australia o en otras naciones.



En el estudio participaron trescientas viviendas de Adelaida a cuyos ocupantes se les dio un equipo para tratar el agua de lluvia. Aunque los equipos eran iguales en aspecto, sólo la mitad tenía filtros reales, pero los habitantes de las viviendas no sabían si su equipo tenía o no filtros auténticos.Se registró el estado de salud de las familias durante 12 meses. Después de este periodo de tiempo, los resultados de uno y otro grupo fueron comparados.



El análisis de los resultados ha mostrado que las tasas de gastroenteritis fueron muy similares. Quienes bebieron agua de lluvia no tratada no mostraron ningún incremento apreciable en la incidencia de esa enfermedad en comparación con quienes consumieron agua de lluvia filtrada. Adelaida fue el lugar elegido para el estudio dado que es la ciudad con el mayor uso de tanques de agua de lluvia en Australia. Algunas autoridades sanitarias tenían dudas sobre la seguridad del consumo de agua de lluvia, pero este estudio confirma que existe un riesgo bajo de enfermedad.

Por supuesto, los resultados pueden no ser aplicables a todas las situaciones y lugares; sin embargo, estos hallazgos sobre la seguridad de consumir agua de lluvia muestran que puede ser utilizada para ducharse o bañarse, actividades en las que una persona puede ingerir involuntariamente pequeñas cantidades de agua.

Un uso extendido del agua de lluvia para uso doméstico puede ser conveniente para aprovechar mejor el valioso recurso que es el agua.



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